In Memory of Elena: Carishina Feminista

(tradducion abajo)

Earlier this week my friend Elena passed away. Elena was one of the most incredible people I’ve ever known. She was an outspoken radical, anarchist feminist, and an inspiring bike organizer. She could talk to anyone; she could talk to people with machista views about feminism in a way that both got them to see her point, and made them laugh. She was tough and a fighter in a way I admire and aspire to, and brought enthusiasm to everything she did – from community organizing with Amazonian tribes, to organizing with the Carishinas, to playing bike polo.

Elena holds a really special place in my heart for a lot of reasons. I first met Elena at the very first Carishina Race where she came in close to last, but you could see that that night had changed her life. It was the first time she’d ridden her bike in the city, in traffic, and there was no going back from there. The next time I met her she came to a mechanic workshop I was teaching, and was the most enthusiastic participant there. She would stay late and ask questions, and was the first person to ever ask me how to get involved with organizing with Carishina en Bici. When I left Quito I handed over the Carishina collective to her and some friends, and she became one of the primary organizers for the collective for the last three years.

It’s hard to express exactly how much awe and inspiration I draw from Elena. I have met maybe a handful of women with whom I truly believe that we are working towards the same world, and that we see gender bike organizing as working towards that shared vision. Elena is one of those people. I felt like our minds were in sync with how organizing around bike feminism moved us closer to the world we envisioned. It’s a really amazing feeling to feel so connected to someone through a shared goal – and it’s a really unique feeling than being connected to people in other ways. So now that Elena has passed away, the best way I can think to honor her memory and her spirit is to continue to organize women on bikes to work towards that vision.

Over the last three years Elena and I had a lot of conversations about what bike feminism meant to us, and how it fit into our work. I think of feminism as a way of looking at how various forms of oppression intersect – sexism, racism, classism, homophobia, transphobia, ageism, etc – and how paths of empowerment and liberation are also linked. Bike feminism is how these paths of oppression and liberation can be linked to something tangible – the bicycle- and how bike organizing can be a tool to empower oppressed communities and to work towards social change. It’s about taking big ideas and using a bike as a way of making tangible steps forward, moving towards a more horizontal, equal, and just world. Bike feminism is inherently radical, at times confrontational, and begins to seep into every aspect of your life.

Elena never shied away from that. She never shied away from saying she was a feminist, a radical, an anarchist, and bike feminism did begin to seep into every part of her life and her person.  I so admire her sense of purpose, and the energy she devoted to these bigger aims. And so for everyone who has been lucky enough to be touched by Elena in their life, I hope that we can all think about what she stood for, and think about what we’re doing to make that world possible.

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Hace una semana nuestra amiga Elena falleció. Elena era una de las personas más increíbles que he conocido en mi vida. Ella era una radical, feminista anarquista, y una de las mejores organizadoras de eventos de bicicletas para mujeres que he conocido. Ella podía hablar con cualquier persona sobre feminismo-  lo hacía con gente machista de una manera en que llegaran a entender su punto de vista, y les hizo reír. Ella era una dura y una luchadora de una manera que admiro y aspiro, y tenia entusiasmo por todo lo hacia – de la organización comunitaria en su trabajo, a la organización de las Carishinas, y al jugar bike polo.

Elena tiene un lugar muy especial en mi corazón por muchas razones. Conocí a la Elena en la primera Carishina Race en que llegó entre los últimos equipos, pero se podía ver que esa noche cambió su vida. Era la primera vez que había montado bici en la ciudad, en el tráfico, y nunca dejó de hacerlo desde allí. La próxima vez que vi era en un taller de mecánica, y fue la participante más entusiasta. Ella se quedaría hasta tarde haciendo preguntas, y fue la primera persona quien me preguntó cómo involucrarse con la organización de Carishina en Bici. Cuando salí de Quito le entregué la Colectiva Carishina a ella y algunas amigas más, y ella se convirtió en una de las organizadoras principales del colectivo en los últimos tres años.

Es difícil expresar exactamente cuanto inspiración me ha dado Elena. He conocido tal vez un puñado de mujeres con las que realmente estamos trabajando por la construcción de un mismo mundo, y que vemos  en la bici y el tema de género esa visión compartida. Elena es una de esas personas. Me hacía sentír como si nuestras mentes estuvieran en sintonía, en la forma como pensábamos que la “bici-feminismo” nos impulsó hacia ese mundo.

Es una sensación realmente increíble sentirse tan conectado con alguien a través de un objetivo común – y es una sensación realmente única. Y ahora que Elena ha muerto, la mejor manera que se me ocurre para honrar su memoria y su espíritu es seguir organizando a las mujeres en bici para seguir trabajando hacia esa visión que tenía de las mujeres en bici y el poder que les da.

Durante los últimos tres años, Elena y yo tuvimos muchas conversaciones acerca de lo que la “bici-feminismo” significaba para nosotras, y para nuestro trabajo. Yo creo que el feminismo es una manera de ver cómo se cruzan varias formas de opresión – sexismo, racismo, clasismo, homofobia, transfobia , discriminación por edad, etc. – y cómo también están vinculados caminos de empoderamiento y liberación para las mujeres.

“Bici-feminismo” es cómo estos caminos de la opresión y la liberación pueden vincularse a algo tangible – la bicicleta – y cómo las mujeres organizadas alrededor de la bici puede convertirse en una herramienta para empoderar a las comunidades oprimidas y trabajar por el cambio social. Se trata de tomar grandes ideas y el uso de una bicicleta como un modo de hacer los pasos tangibles hacia adelante, avanzando hacia un mundo más horizontal, igual y justo.

“Bici-feminismo” es inherentemente radical, a veces conflictiva, porque comienza a filtrarse en todos los aspectos de tu vida.

Elena nunca se alejó de eso. Ella nunca rehuyó a su ser feminista, una radical, una anarquista, y la “bici-feminismo” empezó a filtrarse en cada parte de su vida y su persona. Admiro mucho la energía que dedicaba a estos objetivos más grandes. Y así, por todas las que hemos tenido la suerte de ser tocadas por Elena en nuestras vidas, espero que podamos reflexionar en todo lo que ella creía y pensar en lo cada una estamos haciendo para hacer posible este mundo.

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